jueves, 13 de mayo de 2010

Maestra vida camará

"Todos los hechos lo condenaban, las anécdotas y los recuerdos hablaban mal de él

Con los ojos enterrados en el piso, sufriendo las malas jugadas de su existencia

Ramiro recorrió las calles del barrio.

La misma esquina con su mismo olor, todos los hechos lo condenaban,

Sin embargo, nadie hablaba de su soledad, de aquellos años en la cárcel

De las cosas que hizo y dejó de hacer

De su eterna mala suerte, parado en la esquina

Ramiro respondió las preguntas que jamás le hicieron

Después de todo su único premio era la vejez

La misma recompensa que recibió su padre Carmelo

La misma recompensa que de seguro recibiría su hijo Rafael

Es una noche de Mayo de 1970

Ramiro sigue en la esquina

Solo como siempre..."




Rubén Blades

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